Las siguientes características surgieron de un proceso de análisis temático, que implica la agrupación de conceptos recurrentes presentes en los proyectos de ds e inferidos cualitativamente:
1. Horizontalidad.
El trabajo colaborativo se lleva a cabo entre múltiples actores en un plano de igualdad, con el objetivo de lograr una colaboración simbiótica y relaciones mutuamente beneficiosas entre los diferentes grupos participantes.
2. Inmersión.
Los estudiantes de diseño colaboran in situ con personas desfavorecidas. La proximidad, lo táctil es un elemento esencial
3. Participación.
Este tipo de proyectos creativos son co-diseñados y codirigidos por todos los participantes. La aportación colectiva de todos los implicados es creativa, y aportan al proyecto una serie de experiencias, herramientas y habilidades que mejoran colectivamente el resultado.
4. Proyectos del mundo real.
Contextualizar las experiencias de aprendizaje en el contexto de problemas del mundo real, en lugar de trabajar en proyectos ficticios, permite a los estudiantes comprometerse con resultados materiales que se vuelven personalmente relevantes para ellos.
5. Enseñanza combinada y colaborativa.
Si es posible, y en función de las características específicas de cada proyecto, los programas de diseño educativo deberían incorporar una o varias de las tres combinaciones siguientes:
5.1. La mezcla de estudiantes de distintas disciplinas, como el diseño gráfico y el diseño de productos, anticipa escenarios profesionales del mundo real. Por ejemplo, el diseño de una escenografía suele requerir la colaboración entre diseñadores de espacios y diseñadores de productos para, por ejemplo, crear atrezo. Este enfoque interdisciplinar amplía las perspectivas de los estudiantes, facilitando la integración de conocimientos especializados de diversos campos. Les permite comprender la interconexión de los conceptos y les dota de las habilidades esenciales para afrontar con eficacia los complejos retos del diseño
5.2. Los estudiantes que cursan asignaturas dispares colaboran en un proyecto unificado, como ejemplifica el esfuerzo conjunto de los estudiantes de Fotografía y Diseño de Moda, que trabajan en fotografía editorial de moda con refugiados. Esto fomenta la apreciación de la naturaleza interdisciplinar de sus estudios, estimulando el desarrollo del pensamiento crítico y una comprensión más completa problemas complejos
5.3. Reunir a estudiantes de diversos niveles: por ejemplo, estudiantes de primer año y de tercer año. Los estudiantes de tercer o cuarto año se convierten entonces en «profesores» de los estudiantes de niveles inferiores. Estos diferentes roles les proporcionan nuevas perspectivas y una explicación de lo que se aprende y cómo se adquiere ese conocimiento.
6. Atenerse al currículo.
Se debe impartir el currículo de cada asignatura, tal y como establece la ley. Sin embargo, se permite a los profesores adaptar los elementos obligatorios de un plan de estudios para incluir el diseño social en los briefings de los proyectos de los alumnos.
7. Trabajar siempre en colaboración con las entidades.
Los proyectos educativos de diseño social en la ESDA, se realizan en colaboración con organizaciones sin ánimo de lucro, como fundaciones u ONG. Estas entidades pueden ser públicas o privadas, y nos permiten acceder a las personas vulnerables con que vamos a trabajar.
8. Colaborar con expertos.
Es fundamental reconocer que el papel del diseñador social no puede sustituir el trabajo de otros profesionales. La aportación de facilitadores, trabajadores sociales, educadores sociales, psicólogos o voluntarios no puede sustituirse por la de un diseñador social. Por contra, es beneficioso que estas personas participen en la experiencia educativa y trabajen junto al diseñador como parte de un equipo interdisciplinar (Margolin y Margolin, 2002).
9. Flexibilidad.
Es esencial garantizar un cierto grado de flexibilidad dentro del proceso, dada la necesidad de coordinar horarios, reservar aulas y encajar las diversas agendas de profesores, estudiantes y facilitadores, que desempeñan un papel fundamental a la hora de facilitar el acceso a las comunidades con que trabajan.
10. El diseño social no consiste en ayudar a «otros», sino en co-diseñar, no «para», sino «con» las personas desfavorecidas.
Es fundamental descolonizar la práctica dominante del diseño y abstenerse de la práctica de los diseñadores «lanzándose en paracaídas» (parachuting) sobre las comunidades.
El proceso de descolonización implica alejarse de las «grandes narrativas» universalizantes de la producción de conocimiento y centrarse en contextualizar experiencias y narrativas diversas y situadas. Se pretende que estas experiencias se asemejen a un trueque: un intercambio de conocimientos y habilidades, más que un acto de generosidad. Es de suma importancia -aunque no siempre sencillo- que este principio se haga evidente desde el principio para los estudiantes, las organizaciones con las que trabajan los diseñadores y todos los miembros vulnerables de la comunidad.